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ProyectoMascota.com: Epilepsia Canina
Autor: Perros Aragoneses
La epilepsia:
La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más antiguas que se conocen y ha sido una verdadera pesadilla para quienes la padecen. Para un adulto, un ataque epiléptico de la mascota familiar no debe ser una experiencia sofocante, pero para un niño puede llegar a ser terrible. Afortunadamente, muchos ataques son nocturnos o pueden pasar desapercibidos por los jóvenes de la familia. Existen otras patologías que pueden causar convulsiones o ataques que se presentan en forma de temblores leves o severos, y que causan una gran fatiga en los animales, como por ejemplo: sustancias tóxicas, anormalidades o desbalances metabólicos o electrolíticos.
Este padecimiento también se puede presentar en forma secundaria a otras enfermedades como: moquillo, tumores cerebrales, falla hepática o cardiaca, diabetes, traumas o exposición a sustancias tóxicas. Sin embargo, la "verdadera" epilepsia, la cual que se presenta debido a un síndrome hereditario en ciertas razas caninas se manifiesta como una disfunción neurológica primaria cuya causa de desconoce por el momento Etapas del ataque epiléptico: Aura: Se presentan ciertos signos indicativos del inicio del ataque como son: inquietud, nerviosismo, temblores, salivación, incoordinación y enajenación. Estos signos pueden persistir solo por unos segundos o por varios días, por lo que muchos propietarios no se percatan con claridad de ellos. Ictus o Ictal: Se refiere al ataque en sí. Este puede durar unos cuantos segundos o varios minutos. Durante un episodio, el perro comúnmente cae derribado sobre un costado y hay una respuesta motora involuntaria seria manifestada por movimientos de patadas, pedaleo o remo. El perro producirá una salivación excesiva y puede perder el control sobre sus esfínteres anal y urinario. Todos estos actos son inconscientes por lo que el animal pierde relación con el medio ambiente. Postictal: Se caracteriza por un periodo de confusión, desorientación, excesiva salivación, inquietud, falta de respuesta confiable en relación a los estímulos ambientales y en algunos casos ceguera. Tipos de ataques epilépticos: Tipos de epilepsia. Los síntomas dependen del lugar de origen de las descargas eléctricas: Si es toda la corteza cerebral, el animal cae de lado, con gran rigidez, y pedalea. Esta se manifiesta con gran salivación, defecación y micción. Estos signos duran aproximadamente minuto y medio, luego comienza los signos del postictus, que son extrema excitabilidad, el animal corre sin rumbo, chocan con objetos. Otra forma de presentación es la depresiva, en que el paciente entra en un sueño ligero o profundo que puede durar horas. Si es parcial, debido a lesiones cicatriciales focales. Según la ubicación de estas, es el tipo de signo que observaremos. Por ejemplo si en perro posee una cicatriz en el área cerebral donde se regula la capacidad sensorial, puede que manifieste ataques de prurito o “picazón” en alguna parte del cuerpo, provocándose auto mutilación en un gran número de pacientes. Este tipo de epilepsia es muy frecuente en aquellos pacientes que sufrieron Distemper y que dejaron como secuela, este tipo de lesión. Ejemplares con epilepsia:
Siendo la epilepsia un problema que se presenta en individuos consanguíneos se considera un desorden de tipo genético. Algunas razas las padecen con mayor incidencia, como: Pastor Alemán, San Bernardo, Beagle, Setter Irlandés y Caniche (French Poodle). Diagnóstico: El diagnostico lo debe hacer un profesional veterinario, ya que este es el único capaz de establecer las diferentes patologías que también provocan convulsiones y temblores. Tratamiento: En los animales que padecen epilepsia debemos evitar las fuentes de tensión. Se ha detectado que también estos episodios pueden iniciar por efecto hormonal en las hembras por lo que se recomienda esterilizar tanto a machos como a hembras. Los ataques verdaderos de epilepsia duran 30 minutos, hay que llevar urgentemente al animal a la veterinaria. Deberá evitar que se golpee con artículos que existan a su alrededor como muebles u otros objetos. Durante el ataque el animal atraviesa una enajenación en donde desconoce a su dueño y al medio que lo rodea, por lo que no conviene tocarlo sólo en observar la duración y fecha, para tenerlo en cuenta a la hora de establecer un tratamiento, la dosis y la frecuencia del mismo. El tratamiento consiste en la administración de anticonvulsivantes de manutención. Estos medicamentos impiden de alguna manera que las neuronas epilépticas disparen y diseminen sus descargas eléctricas. En la actualidad, existen muchos medicamentos en el mundo destinados a este objetivo. En el perro y gato, el principal corresponde al Fenobarbital, el cual debe otorgarse dos veces al día y mínimo por 6 meses. Este tiempo es el que requieren las neuronas epilépticas para que “aprendan” a no convulsionar. Otro medicamento es el Bromuro de potasio. Muchas veces en pacientes rebeldes a la terapia única, se les adiciona este otro remedio. El dueño debe estar tranquilo, pues en general no representa riesgo de muerte para el paciente, y no es necesaria la eutanasia como se piensa, pues los perros epilépticos pueden vivir con su tratamiento de forma normal. Fuente: Perros Aragoneses
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